HISTORIA DE UN “COGNOMICIDIO”

LAS TRIBULACIONES DE UN APELLIDO EN EL ALBARRACIN DIECIOCHESCO.

(O lo que es igual, cómo por la dejación de un funcionario se acabó transformando el apellido SAZ en SAEZ).

 

El origen de los apellidos, forma parte consustancial de la necesidad del ser humano en conocer su historia. Por regla general, el conocimiento de nuestros antepasados se circunscribe a tres o a lo sumo cuatro generaciones, difuminándose a partir de ahí el recuerdo de los que nos precedieron. Ciertamente la inquietud en conocer las vivencias de nuestros predecesores no tiene la misma intensidad entre todas las personas. En un mundo como el actual donde el materialismo está cada día más presente, no resulta nada extraño que circunstancias que atañen exclusivamente al pasado apenas tengan hueco en nuestro quehacer diario. De esta manera, la necesidad de conocer quienes fueron nuestros antecesores, donde vivieron o cual fue su forma de vida, es prácticamente materia exclusiva de estudio por parte de los historiadores o de alguna que otra “rara avis” amante del pasado.

Personalmente, siempre he manifestado inquietudes en este sentido. De tal manera que junto a mi trabajo de historiador y más concretamente como investigador de la sociedad de la Comunidad de Albarracín, siempre que he tenido oportunidad he intentado averiguar algo de mi pasado más remoto especialmente porque la singularidad de mi apellido lo convierte en uno particularmente escaso. En este contexto, tengo que indicar que hace casi dos años y con motivo de un trabajo de investigación sobre los oficios existentes en la ciudad de Albarracín en vísperas de la guerra de la Independencia, acudí al archivo municipal para recoger datos sobre los censos de población a comienzos del siglo XIX. Hay que hacer la salvedad que en un principio yo tenía constancia –gracias a una edición del Instituto de Estudios Turolenses sobre el archivo de la Comunidad de Albarracín- de la existencia de un personaje llamado Juan Saz Burzurrí, que había solicitado en 1820 un permiso al ayuntamiento de Albarracín para poder edificar una masía en su término municipal. Este individuo era por otra parte, el único habitante que con el apellido Saz aparecía en los fondos documentales anteriores al siglo XX presentes en dicho catálogo. Estando de lleno en la investigación que me había llevado a esta ciudad, tuve una sorpresa agradable al comprobar que en el censo del cabreve del año 1805, aparecía dicho personaje como natural de la ciudad de Albarracín. ¡Ya he podido encontrar un antepasado mío en la Sierra! –pensé-. La alegría por el hallazgo no interrumpió el trabajo que estaba realizando en el archivo.

Así pues, después de transcribir todas las anotaciones pertinentes al censo y de apercibirme que no existía ninguna otra persona con el mismo apellido, continué realizando las investigaciones de los censos de años anteriores. Pero aquí llegado mi alegría inicial dio paso a la más increíble de las sorpresas. Al estar transcribiendo todo el personal existente en los cabreves de Albarracín correspondiente a los años 1792, 1782 y 1776, fui comprobando que cuando más me retrasaba en el tiempo más apellidos Saz encontraba y por el contrario menos Sáez aparecían. Una vez cerciorado de esta circunstancia, decidí que investigaría más a fondo esta cuestión que por otra parte había despertado enormemente mi curiosidad. Así pues una vez finalizado el trabajo, pude comprobar que a partir de los censos de población realizados entre los años 1808 y 1825 el apellido Saz desaparecía, mientras que por el contrario el de Sáez se convertía en uno de los más comunes. Entonces, decidí contrastar la filiación de las personas que con el apellido Saz aparecían en el censo más antiguo y ver su evolución en las transcripciones realizadas por el secretario del ayuntamiento a través del tiempo. Y tal como aparece en el cuadro n.º 1, se puede apreciar que en cada censo se va cambiando paulatinamente la primitiva grafía a un número considerable de personas. Es decir, mientras en el año 1776 tan solo existe una persona apellidada Sáez (que muere al poco tiempo sin descendencia), son diecinueve los apellidados Saz. Asimismo, un seguimiento personal de todos ellos nos permite apreciar como paulatina y literalmente les van cambiado su apellido original (Saz) por el de Sáez, y a partir de ahí -por supuesto- a todos sus descendientes.

Para poder contrastar esta circunstancia, solicité permiso a las autoridades eclesiásticas a fin de verificar si la situación que se había dado en los censos de Albarracín, era similar a la acontecida en los registros parroquiales. Por todo lo observado pude comprobar que no fue así y que el apellido Saz, era el que realmente figuraba en todas aquellas personas ya transcritas y modificadas en los censos del cabreve de la ciudad. Es decir que mientras en los censos municipales eran transcritos como Sáez, en los registros eclesiásticos seguía figurando el apellido original Saz. De esta manera, pude apreciar que tan solo la remoción de este apellido realizada en el consistorio albarracinense durante los censos de 1798 y 1805, fue la que posibilitó que algunos años más tarde ya en los propios índices sobre los registros parroquiales de la ciudad, se incluyera una coletilla en los apellidados Saz indicando que también se podían localizar como Sáez, pero quedando perfectamente claro a la vista de dichos registros eclesiásticos que el apellido original era Saz. Esta situación, continúa advirtiéndose en los índices parroquiales realizados en fechas más recientes donde se sigue haciendo hincapié en dicha cuestión, advirtiéndose pues de esta manera, que la causa de esta confusa situación es consecuencia de los acontecimientos vividos en el ayuntamiento de Albarracín a comienzos del siglo XIX. Otra de las conclusiones que pude extraer de mi investigación en el mencionado archivo, es la constatación de que el apellido Saz es uno de los más antiguos de esta ciudad y cuya existencia, se ha mantenido hasta la actualidad como mínimo desde el siglo XV. Eso si, teniendo en cuenta los acontecimientos vividos en los registros municipales y contando por supuesto, que aunque se diga actualmente Sáez en realidad se trata del mismo apellido, es decir Saz.

El motivo de estos cambios tenemos que atribuirlos posiblemente a varios factores. En primer lugar, a la complejidad del fonema de dicho apellido y a las dificultades para hacerlo entender con claridad -de lo cual yo personalmente doy cuenta- pues muchísimas veces hay que deletrear escrupulosamente el mismo y aún así muchos interlocutores se equivocan. Anécdotas sobre ello nos cansamos de contar todos los años en Monterde de Albarracín, población que ha sido la única de toda la Sierra donde ha persistido hasta la actualidad el apellido Saz (siendo introducido por unos emigrantes provenientes de Albarracín a mediados del siglo XVIII). En segundo lugar, a comienzos del siglo XIX tiene lugar una evolución notable de la grafía, mediante la cual determinados nombres y apellidos empiezan a escribirse de manera diferente. En Albarracín tenemos por ejemplo a Thexedor, que acabará transformándose en Tejedor; Josef lo hará en José; Thomas en Tomás y un largo etcétera. En tercer lugar, tenemos los elevados índices de analfabetismo que inciden notablemente en el desconocimiento y lógicamente en la rectificación de lo escrito por parte de los afectados. Y por último y posiblemente como elemento más determinante, estaría la actitud rayana en la desidia seguida por el funcionario de turno en el ayuntamiento albarracinense, el cual, lejos de apercibirse con la suficiente claridad de la grafía perfecta del apellido tal y como se había realizado con anterioridad e incluso se utilizaba en esos momentos en los archivos parroquiales, acaba posibilitando un error que pervive hasta nuestros días.

Este tema, posiblemente no tenga más importancia que la de trasladar a la población afectada los hechos que acaecieron hace casi dos siglos en la ciudad de Albarracín, pero ciertamente su conocimiento es algo a lo que tienen derecho. En definitiva, a través de lo que hemos podido investigar se puede confirmar que aquellas personas naturales de Albarracín y cuyo apellido es Sáez eran originariamente Saz. De toda esta tesitura tan solo escaparían -si es que tal situación ha tenido lugar-, todos los descendientes de los emigrantes a Albarracín a partir de la década de los años cuarenta en el siglo XX apellidados Sáez. En este último caso y dado que es relativamente reciente en el tiempo, estos afectados sabrán realmente quiénes son. Como colofón, publicamos el documento más antiguo encontrado en el ayuntamiento de Albarracín referente a un antepasado común (Saz-Sáez) llamado Bernardo Saz el cual es nombrado el día 13 de abril del año 1761 “Caballero de Sierra para la conservación de los derechos de los Ilustres ayuntamientos de Ciudad y Comunidad”. Por otra parte la importancia de este apellido, estriba en la notable concurrencia del mismo entre la población actual de Albarracín, que ha sido desde aquellas fechas uno de los más populares de la ciudad. En el año 1780 los cuatro más comunes eran por este orden Martínez, Ximénez, Gómez y Saz. Ahora bien desde mediados del siglo XIX, el apellido Saz -ahora ya reconvertido en Sáez- es el más común siendo los otros Martínez, Pérez y Giménez. Y por último en el año 1930, es abrumadoramente el más abundante afectando a casi el 9% de la población con 43 efectivos, siendo los restantes Giménez, Martínez y Pérez, nuevamente por orden de importancia numérica. De todo ello se deduce en definitiva, que se trata del apellido (Saz) más común de Albarracín durante los últimos 150 años. La problemática de su desaparición y progresiva transformación en Sáez tal y como hemos advertido en las líneas precedentes, se debe más bien a la inoperancia de un administrador municipal que a la voluntad de los afectados, verdaderos sujetos pasivos en esta historia.

PEDRO SAZ PEREZ,  Historiador

 ANEXOS

CUADRO N.º 1 

EVOLUCIÓN DEL APELLIDO SAZ Y SU CONVERSIÓN EN SÁEZ ENTRE LOS SIGLOS XVIII y XIX. 

CABREVE DEL AÑO 1776 CABREVE DEL AÑO 1782 CABREVE DEL AÑO 1798 CABREVE DEL AÑO 1805
Apellidos y nombre Apellidos y nombre Apellidos y nombre Apellidos y nombre
Saz Albardero, Antonio Saz Albardero, Antonio
Saz Albardero, Josef Saz Albardero, Josef Saz Albardero, Josef
Saz Almazán, Bernardo Saz Almazán, Bernardo Saz Almazán, Bernardo Sáez Almazán Bernardo
Saz Almazán, Vicente Saz Almazán Vicente Sáez Almazán, Vicente Sáez Almazán, Vicente
Saz Aula, Ramón Saz Aula, Ramón
Saz Burzurrí, Joaquín
Saz Burzurrí, Juan Saz Burzurrí, Juan Sanz Burzurrí, Juan Saz Burzurrí, Juan
Saz de la Mena, Juan Saz de la Mena, Juan
Saz García, Vicente Saz García, Vicente
Saz Maya, Juan Saz Maya, Juan Saz Maya, Juan
Saz Maya, Manuel Saz Maya, Manuel
Saz Noguera, Francisco Saz Noguera, Francisco
Saz Puerto, Thomas Saz Puerto Thomas Sáez Puerto, Thomas
Sáez Sánchez, Josef
Saz Thexedor, Antonio Saz Thexedor, Antonio
Saz Thexedor, Josef Saz Thexedor, Josef
Saz Thexedor, Manuel Saz Thexedor, Manuel
Saz, Raimundo Saz, Raimundo Saz, Raimundo Sáez, Raimundo
Saz, Roque Saz, Roque Sáez, Roque Sáez, Roque
Saz, Salvador Saz, Salvador Saz, Salvador Sáez, Salvador
Saz Penayle, Francisco Saz Penayle, Francisco
Saz, Jorge Sáez, Jorge Sáez, Jorge
Saz Muñoz, Julián Sáez Muñoz, Julián (Vda.)
Sáez Barquero, Joaquín Sáez Barquero, Joaquín
Saz Brozas, Juan Sáez Brozas, Juan
Sáez Brozas, Pedro Sáez Brozas Pedro
Saz Brozas, Vicente Sáez Brozas, Vicente
Saz Huerta, Antonio Sáez Brozas, Antonio
Saz Lorente, Vicente Sáez Lorente, Vicente
Saz, Josef (Vda.)
Sáez Delgado, Bernardo
Sáez Delgado, Josef
Sáez Huerta, Josef
Sáez Jornalero, Vicente
Sáez Pelaixe, Manuel
Sáez Sastre, Josef
Sáez Sola, Josef
Sáez Sola, Manuel
Sáez, Julián
Sáez, Manuel
Sáez, Ramón

DOCUMENTO FACSIMIL DE 1761 ORDENANDO EL COGNOMICIDIO

 Documento facsímil (pdf. 832 kb)

IMÁGENES

 

Apellido Saz (Documento 1)

Apellido Saz (documento 2)

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