Los Mayos de Monterde

Mayos de Monterde

En la noche del 30 de abril al 1 de mayo se cantaban en Monterde de Albarracín los Mayos.

El día 30 de abril por la noche se juntaban en el bar los mozos del pueblo. Una vez reunidos le ponían un número a cada una de las mozas de la localidad, colocándolos dentro de un puchero y las sorteaban para saber cada mozo la chica que le había tocado. Luego iban  todos con las guitarras y las bandurrias a rondarlas a las puertas de sus casas y les cantaban la siguiente canción:

Estamos a treinta del abril cumplido
alegraos damas que mayo ha venido
bienvenido mayo bienvenido sea
florido y hermoso por la primavera.

Mayo me ha dicho que vendrá mañana
a darte los días al lado de tu cama
como no te asomas ni nos dices nada
señal que tenemos la licencia dada.

Esa es tu cabeza que parece seda
que cuando la peinas todica se te enreda.
Esas son tus orejas con tus dos pendientes
que de noche alumbran y llaman la gente.

Esos son tus ojos como dos luceros
que de noche alumbran a los marineros.
Esa es tu nariz una punta espada
que a los corazones sin sentir les pasa.

Esa es tu boquita tan rechiquitita
que en ella se forma una margarita.
Esos son tus hombros como dos escaleras
para subir al cielo y bajar por ellas.

Esos son tus pechos una fuente de agua
donde yo bebiera si tú me dejaras.
Esa es tu tripita un tambor de guerra
que cuando la tocan toda se retiembla.

Hemos llegadito a partes ocultas
nadie diga nada si no le preguntan.
Esas son tus piernas tan bien adornadas
por arriba gordas por abajo delgadas.

Zapatito blanco media colorada
pequeña la niña pero bien criada.
Ya te hemos dicho todas tus acciones
ahora falta el mayo que te las adorne.

Si quieres saber el mayo que te ha caído
Fausto por nombre y Saz por apellido.

Llegado a este punto cada uno de los mayos decía su nombre a la moza que le había tocado en suerte. En este caso, hemos puesto el de la persona que nos indicó cómo eran los mayos de Monterde de Albarracín.

Si había algún mozo que tenía ilusión por una moza determinada, le tenía que pagar a la ronda una cierta cantidad de pesetas por el número de ella.

Para que todo resultara perfecto había que contar con la aprobación de la maya. Si ésta no estaba de acuerdo, encendía las luces de la habitación cuando la rondaban la primera noche diciéndole el mayo que le había tocado. O también cuando a la mañana siguiente acudía a misa, se colocaba el chal o la toca del revés.

El día 3 de mayo (día de la Cruz) salían los mozos a recoger lo que las mozas les daban (tortas, bizcochos, dulces y en los últimos tiempos huevos), con todo ello, los mozos hacían una merienda y bailaban cada uno con la moza que le había correspondido.

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