La progresiva reimplantación de la naturaleza en el término de Monterde de Albarracín

En los años que transcurren entre las comparativas de ambas fotografías, se puede observar el extraordinario cambio que ha tenido lugar en el término municipal de Monterde de Albarracín. En la imagen antigua se observa una carencia casi absoluta del manto vegetal en la montaña de la hoya situada al oeste del pueblo y conocida como La Muela. También ocurre hacia el norte en la zona conocida como La Noguera. Para poder valorar las circunstancias que han llevado a este punto, hay que tener en cuenta la existencia de una notable cabaña ganadera (durante esos años la media rondaba las 4.000 cabezas de ganado lanar y 700 de cabrío) y la consiguiente presión sobre la vegetación. Esa cuestión junto al también considerable número de habitantes (sobre el medio millar) y el aprovechamiento casi total del terreno útil para la agricultura hicieron posible un paisaje de esas características.

LA HOYA Y LA NOGUERA-003

Estas fotos se pueden ver también individualmente en la galería en mayor tamaño

En la actualidad los antiguos rebaños han quedado reducidos a la mínima expresión, ya que tan solo existe un ganadero que además ha reducido de forma drástica su rebaño (apenas 100 ovejas). Además, el pueblo ha pasado del medio millar de habitantes del censo de 1950 a los 68 actuales. También se han reducido considerablemente a lo largo de estos años el número de labradores y el consiguiente abandono de los piazos más pequeños o de una difícil ubicación, porque muchos de ellos están situados en laderas pronunciadas o bien tienen un suelo de escasa productividad.

Estas cuestiones han hecho posible que la naturaleza vaya retornando a su primitivo dominio de forma paulatina. El término de Monterde es un terreno proclive a las sabinas (Juniperus Thurifera) y es lo que ha ocurrido porque a pesar de su lento crecimiento se han ido adueñando de su primitivo espacio. Y esto tiene lugar a lo largo y ancho del término municipal como en la zona de La Noguera en cuya comparativa correspondiente a los años 1974 y 2015 se puede observar lo mismo que en la hoya de Monterde. Además en aquellos valles surcados por hojas de cultivo donde se ha dejado de sembrar, en poco más de veinte años se han poblado de cientos de sabinas como en Cabeza Cabrón, El Portillo, Valdelagua, Escoboso, Las Umbrías o El Brocegal. Sobre todo este último lugar es especialmente notable, porque en un campo de unos 1.400 m2 se han contabilizado unas 500 sabinas.

En definitiva si continúa la progresión que ha tenido lugar entre los años mencionados cabe la posibilidad que en un tiempo similar sea prácticamente desconocido el paisaje del término municipal de Monterde de Albarracín. Si nada lo remedia —y las previsiones van por ese camino— la naturaleza habrá retomado su espacio y el panorama que presentará nuestro pueblo será en buena medida asilvestrado. Solo queda que las autoridades autonómicas, nacionales o europeas —pues no conviene olvidar que el término municipal pertenece un espacio protegido europeo concretamente al Lugar de Interés Comunitario (LIC) del sabinar de Monterde de Albarracín— haga los esfuerzos necesarios para conservar estos parajes de maravillosa y austera belleza. Una buena muestra de ello se puede apreciar en las siguientes fotografías.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

NOTA

La fotografía de la hoya de Monterde 1953 propiedad de Francisca Manzano
Saz. Las demás fotografías son propiedad de Pedro Saz. Para usarlas se requiere permiso del autor.

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