La Semana Santa en Monterde de Albarracín durante el siglo XX

JUEVES

Virgen_lapizA media mañana del primer día de la Semana Santa, tenía lugar una misa y una vez finalizada se trasladaba excepcionalmente la Custodia bajo palio para guardarla en el interior del Sagrario situado en el “Monumento”.  Éste, se encontraba situado en la primera capilla a la derecha según se entraba en la iglesia, y se conocía con ese nombre porque se adornaba dicha capilla para la ocasión con multitud de velas, flores y también mantas y alfombras.

A partir de ese momento y hasta las doce de la noche se velaba en el “Monumento”, pasando las horas recogidos y sin hablar, leyendo misales o rezando pero todo ello en el más completo silencio. Muchos vecinos ya fueran hombres o mujeres, se turnaban en períodos de una hora aproximadamente y aquellos que lo deseaban lo hacían en siete ocasiones para poder ganar el Jubileo. Una vez había llegado la media noche se cerraba la iglesia y todos se marchaban a sus casas.

VIERNES

A las siete de la madrugada solía abrirse la iglesia y aquellos vecinos que lo deseaban acudían nuevamente al “Monumento” para rezar o procurar hacerse el Jubileo. Sobre el mediodía se realizaba un Vía Crucis delante mismo del templo.

Entre las tres y las cuatro de la tarde, tenía lugar una ceremonia religiosa en la cual sacaban el cáliz del Sagrario en el “Monumento” y lo llevaban al altar mayor. Posteriormente se hacía una misa y una vez acabada se volvía a cerrar la iglesia.

SÁBADO

A las doce de la mañana comenzaba el volteo de las campanas —que habían estado en silencio o “muertas” desde el jueves― para celebrar la resurrección de Cristo. En ese momento, las madres que tenían niños pequeños los llevaban al atrio de la iglesia y los colocaban en el verdín, animándoles para que se levantaran y aprendieran a andar lo antes posible.

Momentos después se realizaba la misa en la que el sacerdote consagraba el agua bendita. Luego, por la tarde, acudía a las casas del pueblo acompañado de los niños que hacían de monaguillos. Bendecía las viviendas con el agua bendita y sus propietarios les daban huevos que recogían con un cesto los infantes que acompañaban al sacerdote.

DOMINGO

A las cuatro o cinco de la madrugada, todo el pueblo se juntaba a la puerta de la iglesia, llegado el momento comenzaban a cantar el Rosario de la Aurora. Una vez iniciado marchaban juntos pero no en procesión por las calles principales del pueblo, al que daban dos vueltas hasta finalizar su recorrido a las puertas de la ermita de la Virgen del Carmen. Alrededor de las siete de la madrugada ya se había acabado este acto y era el momento en que se volteaban las campanas llamando a misa.

La procesión del Encuentro de la Virgen

A las ocho de la mañana tenía lugar el Encuentro de la Virgen. Nada más abrirse la iglesia entraban los feligreses para ultimar los preparativos de la procesión que se iba a celebrar a continuación.

IMG_2491Las mujeres sacaban a la Virgen por la puerta del barrio de La Fuente para dirigirse a la plaza del pueblo, mientras que los hombres lo hacían con la imagen de Cristo por el atrio hacia la calle Mayor, camino asimismo de la plaza. Es decir, trasladaban las dos imágenes a la plaza por rutas opuestas para converger allí al mismo tiempo. Durante el trayecto los hombres no cantaban y caminaban en el más completo silencio. Sin embargo, en la procesión que realizaban las mujeres sí lo hacían desde el preciso momento de su salida de la iglesia. Lo realizaban entonando las siguientes estrofas:

PRIMERA PARTE DE LA CANCIÓN DEL ENCUENTRO DE LA VIRGEN

Coger mozos las banderas
los infantillos la cruz
las doncellas a María
los casados a Jesús.

Vayan los hombres al lado
de Jesús su capitán
que a la princesa María
sus hijas escoltarán.

Ya replican las campanas
ya sale de procesión
ya ha resucitado Cristo
nuestro divino Señor.

¡Oh qué mañana de Pascua!
¡Oh qué mañana de flores!
que ha resucitado Cristo
el redentor de los hombres.

Acompañemos la Virgen
todos en la procesión
que va en busca de su hijo
que hoy es la resurrección.

Las flores de más aroma
son Jesucristo y María
y por eso este domingo
se llama Pascua Florida.

¡Oh qué mañana de Pascua!
¡Oh qué mañana de Aurora!
que ha resucitado Cristo
su madre de gozo llora.

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Con esta última estrofa se llegaba a la plaza. Los hombres esperaban en la esquina hasta ver aparecer la procesión de la Virgen, entonces se iban hasta el centro de la plaza y se mantenían las imágenes a poca distancia. Mientras cantaban las últimas estrofas de la procesión del Encuentro, quitaban el manto y el velo de la virgen que era de color negro y en su lugar colocaban otro de color azul, dejándola vestida de esa manera hasta el año siguiente. Además se realizaban otros rezos religiosos, las mujeres entonaban Dios te salve María y los hombres el Santa María.

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Imagen de la Procesión del Encuentro del año 1991

SEGUNDA PARTE DE LA CANCIÓN DEL ENCUENTRO DE LA VIRGEN

Por allá viene Jesús
por aquí viene su madre
que hace que no se han visto
desde el jueves por la tarde.

Aparte, aparte la gente
aparte con humildad
que viene el Rey de los cielos
y todo lo llenará.

¡Qué contento está Jesús!
con su madre la Azucena
pues los hijos de este pueblo
le damos la enhorabuena.

Los buenos días le damos
al señor cura el primero
y después a la justicia
de este venerado pueblo.

Al señor cura y alcalde
y demás Ayuntamiento
le damos la enhorabuena
este venerado pueblo.

Quítale el velo a María
quítale ese velo negro
y ponle el de la alegría
que ya cantan en el cielo.

Quítale el manto a María
que ese manto es muy pesado
y ponle el de la alegría
que su hijo ha resucitado.

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Imagen de la Procesión del Encuentro del año 1991

Cuando se había realizado el cambio del velo a la Virgen, todos juntos cantaban el Regina Celi y una vez finalizado, cuando iniciaban la vuelta a la iglesia en procesión entonaban el Salve Regina. Luego, se realizaba la misa y el cura bendecía expresamente el agua de ese día, que mantenía dicha propiedad durante todo un año.

Por la tarde del domingo de Resurrección ―una vez finalizados los oficios religiosos―, los jóvenes hacían un baile para festejar el día y dar fin al largo período de Cuaresma, en el cual, estaba prohibido todo tipo de manifestación lúdico-festiva y sobre todo los bailes.

LUNES

Durante este día, había fiesta generalizada y nuevamente baile de los mozos amenizado en la mayoría de las ocasiones, por gaiteros u otros músicos provenientes de los pueblos de la Comunidad de Albarracín sobre todo de Tramacastilla.

EL ENCUENTRO DE LA VIRGEN EN LA ACTUALIDAD

         La problemática del Encuentro en estos momentos, se ciñe a dos cuestiones principales que han ocasionado un notorio declive en el mantenimiento de esta secular tradición.

Por una parte, tenemos la brutal disminución de la población de Monterde de Albarracín a lo largo del siglo XX. Durante los cinco primeros lustros se mantuvo alrededor de las quinientas personas, pero a partir de la década de los años sesenta el descenso resultó imparable, con los 171 habitantes en el año 1970 a los 73 al acabar el siglo. En la actualidad ronda el medio centenar de personas. Mientras que por otra parte, tenemos el notorio descenso de creyentes especialmente entre las nuevas generaciones, que ha ocasionado la pérdida de numerosas prácticas tanto religiosas como cotidianas o tradicionales.

         Por eso, en la actualidad la procesión del Encuentro sobrevive a duras penas, porque los vecinos además de pocos son muy mayores y la mayor parte de los hijos del pueblo suelen venir en el verano. Por todo ello, no existe un número significativo de fieles en Semana Santa que pueda perseverar en esta tradición religiosa. En los últimos años, hay que agradecer la presencia durante esas fechas de un grupo de creyentes que vienen del cercano pueblo de Pozondón para ayudar en esta celebración, y gracias a los cuales en este mismo año (2017) se ha podido realizar la procesión del Encuentro de la Virgen. El vídeo que se puede ver en este artículo es la viva muestra de la situación actual.

         Por otro lado, con el presente artículo lo que hemos pretendido es mostrar cómo se desarrolló la Semana Santa en Monterde de Albarracín durante buena parte del siglo XX. Nuestra intención es que por lo menos perdure su memoria en el imaginario popular, como parte del Patrimonio Inmaterial de nuestro pueblo.

AGRADECIMIENTOS:

Isabel Juan Oquendo, Soledad Delort Martínez, Dolores Arralde Pérez, Elena Saz Pérez y Carmen Saz Pérez

AUDIOVISUAL

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